Ayer te llamé cariño, saltó tu contestador. Pensaba dejarte un mensaje diciéndote lo mucho que te añoro, lo mucho que lo siento todo, lo mucho que echo de menos tus abrazos o tu colonia. Eras perfecto, quizá para los demás no, pero para mí lo eras en todos los sentidos. Lo tenías todo. Todo lo que una mujer busca en un chico perfecto hoy en día. Veo tu cara en extraños de la calle, me los imagino como si fueras tú. Como si te estuviera viendo a tí. El Jueves, iba por la calle, por plaza América y me crucé con un chico; era prácticamente igual a tí, ¿la diferencia? Su pelo, que era rizado. Cariño, ayer te llamé, cogiste el teléfono y yo estaba al otro lado, sin aliento, sin saber que decirte y te colgué. Sé que te habrás quedado un poco extrañado de esa situación, conociéndote... pero no tengo el suficiente valor de echarle cojones al asunto, es superior a mí. Lo siento, hasta aquí llegue, todos tenemos un líminte, el mío antes era mucho mayor, pero mi conciencia no me deja tranquila, mi sentimiento de culpa cada vez es mayor y no soy capaz de vivir tranquila. Cariño, siento haberte dejado así derepente, haberme ido sin despedirme, para siempre. No podía. No querías. No quería. Sólo decirte, que te echo de menos, y que siempre lo fuiste todo. Cariño, ya no estoy viva. -Lo siento- 16abril2011

No hay comentarios:
Publicar un comentario