
Preciosa, ahora que estamos los dos acompañando al silencio, que vino a este encuentro entre tu voz y mi voz. Quisiera no equivocar la ocasión busco palabras perfectas entre mi conciencia y lo que está en mi razón y cuanto más y más y más intento romper el hielo... miro tus ojos frente a mí brillando como un caramelo y quiero dejar de ser, de estar y pido a Dios que se pare el tiempo, entonces suspiras, te toco, y muero. Sólo quiero mirarte y olvidar el pasado, reducir el espacio entre tu piel y mis manos, no digas lo siento, no existe lamento, lo quiero todo, todo para mí. Te confieso que quise y no pude olvidarme de tu dulce sonrisa y tus pequeños detalles, llegado el momento, no existe lamento y quiero todo, todo para mí. Propongo una tregua entre tú y yo, dejemos atrás la batalla, colguemos las armas y bandera blanca para el corazón. Seguro que no saldrá bien la ecuación porque el amor no es perfecto y es que lo perfecto no le agrada a la pasión y cuanto más y más y más intento romper el hielo pierdo la gravedad y siento por segundos que me caigo al suelo y siento que es verdad y que La Ley de Newton no se equivoca.
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