Deja de mirar el reloj de una puta vez y céntrate en el momento que estamos viviendo, céntrate en el tú y yo, en el nosotros. Da igual la hora que sea, si es de día o es de noche, eso no nos afecta, el calor en esta habitación siempre estará presente y si por casualidad me entra el hambre te tengo a ti, ya sabes que tengo unas ganas locas de devorarte desde hace varios meses.
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