Cuando intentes recordar el momento en el que empezó todo, te darás cuenta que todo empezó mucho antes de lo que creías.
Será ahí cuando entonces empieces a creer en las casualidades, a decir las cosas tal cual tú las sientes aún teniendo miedo de arriesgarlo todo y perderlo, por que tal vez, solo tal vez, haya veces en la vida en las que de verdad merezca la pena arriesgarlo todo por alguien. Y a veces, solo a veces, puede que salgamos ganando de dichas circunstancias.
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